Javier Diez Canseco: “En algún momento, sobre todo en períodos juveniles, me he sentido dueño de la verdad”.

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llustración de Mario Molina.

 

Entre julio de 2011 y diciembre de 2012 conversé tres veces con Javier Diez Canseco. Y aunque cada entrevista tuvo sus particularidades, las tres en conjunto resumen la historia de la relación entre el viejo líder de izquierda y el nacionalismo de Ollanta Humala. En la primera, poco antes de que empezara el gobierno de Gana Perú, afirmaba con cierto entusiasmo que le interesaba ser nombrado ministro y, lo que me parecía más interesante, contaba viejas anécdotas de juventud, su interés por la literatura y su amistad con la “Negra Alicia”, una prostituta que conoció en el Callao y a la que dedicó un poema que le hizo ganar unos juegos florales en la PUCP. La segunda es esta, en la que ya se dejaba ver su distanciamiento con sus viejos aliados. Y la tercera fue atípica. Hablamos brevemente sobre la suspensión de 90 días que le había impuesto el Congreso a mediados de noviembre de 2012, una maniobra alentada por el Apra y el fujimorismo, en la que el nacionalismo prefirió dejarlo de lado. Esta sanción le impedía entrar a su oficina del Parlamento, así que tuvimos que charlar en la calle. De ese encuentro han quedado una fotografías que tomó Ana Castañeda, en las que el exparlamentario luce apoyado en una de las columnas que rodean la municipalidad de Lima. Diez Canseco murió en mayo de 2013. Colérico, obstinado y a veces sectario, su historia es parte de la vida política del país en el siglo XX.   

En los últimos siete meses el congresista oficialista Javier Diez Canseco solo se ha reunido dos veces con el presidente Humala. Pero eso no es lo único que lo distancia del Gobierno. El legislador no esconde sus reparos con el estilo del Premier, aunque también reconoce yerros en sus propias filas.

Esta semana el presidente Humala declaró que no es de izquierda, entiendo que usted no está en la lista de sorprendidos por esta afirmación, ¿o sí?

No, porque esto fue planteado desde el inicio de las relaciones con Ollanta Humala. Desde el 2006 teníamos claro que su posición es nacionalista, que no se define ni de izquierda ni de derecha y que ha expresado su identidad con los de abajo, frase que, dicho sea de paso, usaba Lenin (sonríe).

¿Usted no teme como la señora Rosa Mavila que en este gobierno la izquierda termine como la esposa que es echada de casa por el marido?

A ver, lo que yo creo es que la izquierda tiene un compromiso adoptado con los electores. Y los que estamos, de la izquierda, en el Congreso, tenemos un compromiso doble. En primer lugar, el programa que presentó Gana Perú, con el que postulamos en primera vuelta y fuimos elegidos en el Congreso. Y en segundo lugar, la Hoja de Ruta que planteó una ampliación de las alianzas para poder ganar la opción de gobierno en segunda vuelta. Esos son nuestros compromisos.

Pero usted mismo ha señalado, en su última columna en La República, que hay otras posiciones en la izquierda. Por ejemplo, la de Sinesio López, que dice que Humala le ha dado la espalda a la Gran Transformación y también a la Hoja de Ruta; en esa misma línea están el señor Félix Jiménez, el señor Óscar Dancourt y Carlos Tapia. ¿Por qué ustedes demoran tanto en darse cuenta de esto? ¿Por qué no terminan de salir de la bancada?

Nosotros tenemos claro que el gobierno de Concertación Nacional es un gobierno en disputa, una disputa entre colores diversos…

Difícil gobernar así, el Gobierno es básicamente un caldero.

Bueno, pero es la característica de un bloque que permitió la unidad para la victoria. En el caso de Lula, él llevó como vicepresidente a un representante de un grupo empresarial muy significativo, y sin embargo aplicó una política que ha reducido significativamente la pobreza en el país. ¿Aplicó un programa socialista? No. Y el programa que tenemos acordado con Gana Perú no es un programa socialista. Ahora, lo que yo no puedo obviar es que en la primera fase del gobierno, la del gabinete Lerner, el desenlace ha terminado favoreciendo una derechización del Gobierno que se expresa en un crecimiento al interior del gabinete de las corrientes neoliberales vinculadas a los poderes económicos.

¿Y lo dice así tan tranquilo? En otros tiempos usted se hubiera sublevado al estar en un gobierno que convive con la derecha.

Mire, nosotros hemos ganado el derecho a jugar un partido. No nos van a sacar del partido provocando que nosotros digamos: “Nos vamos porque nos da la gana”. Estamos planteando una lucha al interior de esta propuesta por medidas concretas, sobre temas laborales, tributarios, sobre nulidad de concesiones manejadas con irregularidades, como la del Muelle Norte.

Sí pues, soy accionista, soy empresario, soy socialista, soy diputado, soy persona con discapacidad, soy abuelo y soy papá.

¿Se quedan por eso o por el ánimo de ocupar puestos públicos?

El ánimo central es el de aplicar el programa, el cumplir con lo que ofrecimos a la gente…

Bueno, la señora (Aída ‘Mocha’) García Naranjo, que es de su partido, parece bastante cómoda con la embajada que le han dado en Uruguay. ¿Para aceptar cargos no pesa esta lectura de la derechización del gabinete?

No. Hay una lectura común en el partido de que hay un proceso de derechización y hay también una lectura sobre la actuación del Primer Ministro…

¿Si a usted lo sacaban del gabinete hubiera aceptado luego una embajada?

Yo no quiero pronunciarme de esa manera frente al tema. La decisión de Mocha toma en cuenta varios factores. En primer lugar, hay una decisión personal. En segundo lugar, va a una embajada que es a su vez la sede de Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración) y que a su vez recibe la representación de Unasur. Nosotros batallamos por la unidad de los procesos sudamericanos y por Unasur, y si podemos tener una coordinación como la que puede representar Mocha en este momento, eso es un elemento positivo.

Usted le pidió a Omar Chehade que dejara la comisión que va a investigar a Alan García, también que pidiera licencia en la vicepresidencia, y respaldó su suspensión temporal en el Congreso, ¿no teme que esa posición sobre Chehade se opaque con su actitud sobre el informe de la señora Pérez Tello?

Sí, a pesar de que yo no he votado en esa sesión.

Pero usted ha dicho que hubiera votado en contra del informe (que inhabilitaba a Chehade).

He hecho pública una posición para no evadir una responsabilidad sobre el tema. Y la verdad, considero que la acusación de la subcomisión de acusaciones constitucionales contra Chehade es bastante mala. Es inmanejable una acusación en la que se acusa a alguien de patrocinador, pero el patrocinado, es decir el grupo Wong, no aparece con ninguna fuerza en la acusación. Y la decisión adoptada de no asumir la acusación no inhibe a la Fiscalía de no continuar la investigación…

Pero ya no por patrocinio ilegal…

Pero por tráfico de influencias sí, y otros. Y ante la existencia de nuevos elementos de juicio, yo no tendré duda de cómo voto en el Pleno.

Brasil tiene una importancia significativa en América Latina. Tiene empresas muy poderosas, y el Estado brasileño respalda a esas empresas. ¿Eso priva a los peruanos de ejercer su derecho soberano a investigar hechos de corrupción?

Congresista, usted pide que se identifique al grupo Wong como la empresa que captó al señor Chehade para que lo beneficiara con lo de Andahuasi, pero eso no estaba en las facultades de la subcomisión de acusaciones.

¿Cómo no va a estar?

En la subcomisión solo se procesa a los funcionarios del Estado.

A ver, sí. Pero para procesar a los funcionarios hay que tener indicios consistentes o pruebas de que el hecho se ha producido con las características que están establecidas. Eso no está en la acusación.

¿Siempre ha tenido esta postura de que se debe identificar al patrocinador y al patrocinado, al corrupto y al corruptor?

Sí, siempre.

Es bueno que lo diga. Antes de que saliera de la comisión que va investigar a Alan García, usted declaraba que iba a promover una investigación a la Interoceánica, que está a cargo de la empresa brasileña Odebrecht. ¿Usted cree que este gobierno puede investigar a Odebrecht?

No solo creo que pueda, sino que debe investigar obras en las que está comprometida Odebrecht. Olmos es una, la Interoceánica otra y debo decir que nadie aquí tiene patente de corso para pretender que está exento de investigación cuando hay elementos de juicio que apuntan en un sentido determinado.

En verdad, ¿confía en que habrá investigación? Lo que parece es que los intereses brasileños tienen un asiento en Palacio con la presencia del señor Favre.

Brasil tiene una importancia significativa en América Latina. Tiene empresas muy poderosas, y el Estado brasileño respalda a esas empresas. ¿Eso priva a los peruanos de ejercer su derecho soberano a investigar hechos de corrupción?

Dígamelo usted.

Yo no tendría ningún problema en abrir una investigación, si me hubiera tocado la presidencia de esa comisión.

¿Y sus colegas de bancada lo hubieran respaldado, sabiendo que el asesor del Presidente es un hombre cercano al Partido de los Trabajadores?

Yo creo que la presencia de Favre es un elemento secundario.

¿Realmente cree eso?

Sí, lo principal es quién está detrás de Favre.

¿Y quién está detrás de Favre? ¿O usted es de los que cree que el sueldo del señor Favre viene del nacionalismo?

Lo del sueldo no lo sé, he escuchado la explicación del nacionalismo. Lo que sí creo es que si hay hechos de corrupción que vinculan a empresas brasileñas, el tema debe ser investigado. Como deben ser regulados obras y compromisos con empresas brasileñas. Por ejemplo, en el tema Inambari están metidos de pico y patas intereses brasileños, y en mi opinión Inambari es inviable. No comparto, no respaldo y no apoyo eso.

Su amigo Lula se va a molestar mucho con lo que está diciendo.

Puede ser, pero mi amistad con Lula no se ha basado en el apoyo a los grupos de poder brasileños.

Yo he sido un fundamentalista de la izquierda en el sentido de que he sido siempre mariateguista. Estoy hablando, obviamente, de José Carlos (sonríe).

¿Qué piensa del último viaje del presidente a España?

Lo que me parece que hay detrás del viaje es la idea de que va a poder recabar una muy significativa cantidad de inversiones extranjeras hacia el Perú.

El evento es patrocinado por Telefónica, una empresa que tiene una millonaria deuda tributaria, ¿no cree que es inconveniente asistir a la invitación de una empresa que tiene un tema pendiente en el país?

Lo de Telefónica es un tema que tributariamente está zanjado, pero la empresa lo ha llevado al lado judicial. El otro día entré a la página web de Sunat, entré a Telefónica, busqué deudas pendientes y aparece cero. Es decir, ¿lo que está en el Poder Judicial se considera inexistente? La verdad que me sorprende. Como también me parece cuestionable decir que las deudas no tienen nada que ver con las licencias. Las deudas son generadas por el uso de licencias por las cuales no se ha pagado impuestos.

De acuerdo, usted lo tiene claro, pero el Presidente, al que usted está citando, no tanto.

Sí.

¿Y entonces?

Tenemos una opinión diferente del tema.

¿Y se sigue quedando en su bancada?

La bancada no ha emitido una opinión de tal o cual declaración sobre el tema de Telefónica.

¿Usted cree que la bancada va a emitir un comunicado contrario a la opinión del Presidente? Eso es bastante iluso.

Yo creo que podemos emitir a través del voto, o de entrevistas o de conferencias, posiciones sobre determinados problemas.

Por lo que me dice, veo que su permanencia en la bancada nacionalista va a durar pocas semanas.

Mire, yo creo que estamos en una cancha, jugando un partido, no por simple invitación sino porque nos ganamos el derecho de jugar el partido. Y lo hicimos con ideas transparentes y francas. Yo no estoy trasvasando en un milímetro lo que firmamos.

Bueno, sí. Efectivamente, están en un partido, pero a ustedes siempre los van a tener en la banca y no los van a convocar ni para hacer calistenia.

Bueno, hubo un esfuerzo en el gabinete Lerner, pero esto ha terminado con un claro desenlace que se inclina a la derecha con el gabinete Valdés. ¿Hubo errores de los sectores de la izquierda y progresistas? Por supuesto que hemos tenido errores. En la coordinación, en la forma de manejo de las cosas y en el desarrollo de una experiencia que es inicial.

Cuando empezó el gobierno, usted destacaba las cualidades concertadoras de Salomón Lerner. ¿Qué cualidades destaca de Óscar Valdés?

Exactamente las contrarias. La no concertación. Tiene escasa disposición a producir consultas sobre sus decisiones, a tal punto que tenemos tres peritos internacionales para Conga pero no están inscritos en el registro nacional, no tienen nombre y nadie ha participado en la verificación de sus cualidades. Pero lo más preocupante es que se haya referido a la Comisión de la Verdad como lo ha hecho. Decir que las víctimas del terror teatralizan cuando presentan sus testimonios, es un agravio inaceptable.

Por ponerlo en términos teatrales, eso es una tragedia.

Sí, esos dichos son una tragedia. Eso y el reconocimiento del pragmatismo fujimorista.

Nadie conoce un montón de cosas porque nadie pregunta. Yo no escondo lo que tengo. No soy una persona que pone cero o que no declara que no tiene auto o casa. Yo declaro lo que tengo y no me da vergüenza.

El señor Sinesio López propone una concertación de fuerzas de izquierda. ¿A usted lo seduce esta idea?

No solo me seduce sino que estoy de acuerdo con el planteamiento. Si el presidente del partido con el que tenemos una alianza dice que caminarán solos a las elecciones del 2014, es una responsabilidad de la izquierda tener voz y presencia propia.

Es interesante que diga que quiere una concertación de izquierdas. Hace poco declaró en una entrevista para Milagros Leiva que mantuvo distancia de Alfonso Barrantes. ¿Tratar de recomponer a la izquierda, cuando se contribuyó a su atomización, no resulta siendo una ironía?

No es una ironía. Es la asunción de una responsabilidad y un planteamiento crítico práctico al interior de las izquierdas. Los sectarismos han producido grave daño a la izquierda.

¿Usted reconoce que fue sectario?

En algún momento, sí, claro. En algún momento, sobre todo en períodos juveniles, me he sentido dueño de la verdad.

Casi un fundamentalista de la izquierda.

Yo he sido un fundamentalista de la izquierda en el sentido de que he sido siempre mariateguista. Estoy hablando, obviamente, de José Carlos (sonríe).

¿Cuándo publicó su libro ‘El Faenón Cervecero’?

Antes de las elecciones.

¿Es acá donde descubre todos los hechos de corrupción en la venta de acciones de Backus?

Sí.

¿Y cómo es que después de descubrir estos hechos de corrupción termina comprando acciones de Backus?

A ver, el problema de corrupción gira alrededor del conflicto de dos empresas latinoamericanas que pelean por el control de la empresa. Estas terminarán vendiendo a los sudafricanos. Yo he producido acusaciones a funcionarios del Grupo Romero y tengo cuenta en el Banco de Crédito. Entonces, la realidad es la realidad.

Bueno, pero una cosa es tener una tarjeta Credimás y otra comprar acciones.

Pero estas acciones no son acciones de propiedad, además que ya las vendí para la campaña. Fueron acciones de inversión, que tienen que ver con acciones laborales y que no implican derecho a la propiedad ni derecho a la fiscalización del manejo de la empresa.

Poco conocida su afición por comprar acciones.

Nadie conoce un montón de cosas porque nadie pregunta. Yo no escondo lo que tengo. No soy una persona que pone cero o que no declara que no tiene auto o casa. Yo declaro lo que tengo y no me da vergüenza.

Así que ahora es el accionista Javier Diez Canseco.

Sí pues, soy accionista, soy empresario, soy socialista, soy diputado, soy persona con discapacidad, soy abuelo y soy papá.

Emilio Camacho

Publicada originalmente el 29 de enero de 2012 en Diario16. 

Titular original: “Hemos tenido errores en la izquierda”. 

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Entre julio de 2011 y enero de 2012, en las páginas de Diario16, pude conversar dos veces con Javier Diez Canseco. En el primer diálogo hablaba de su interés por llegar al Ejecutivo y en el segundo daba detalles de su desgastada relación con el humalismo. Un año después, el cáncer terminó con su vida.

 

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