Respira, Bono volverá a llamarte

Portada de Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento.

Puede ser que se agote la batería del celular y que ya no puedas usar la grabadora que lleva incorporada. O puede que las pilas de tu grabadora de mano se quedaran en casa. Ya, de acuerdo, vamos a lo peor. Puede ser que después de una hora de conversación te des cuenta de que la bendita tecla REC no está en rojo, y que de tu linda conversación no queda ningún registro. Puede ser, nada es seguro cuando hay máquinas y un reportero distraído de por medio. Pero una de las anécdotas que más me gusta en esto de los accidentes que ocurren durante una entrevista, es la que le ocurrió al periodista argentino Fernando García.

Reportero del suplemento cultural del diario Clarín de Argentina y laborioso entrevistador de enormes figuras del rock mundial, García pactó en enero de 1998 una entrevista con Bono, el líder de U2. Eran los tiempos de Pop, el noveno álbum de la banda, que sirvió como disparador para la gira mundial conocida como Popmart. La dinámica de la entrevista era simple, la disquera del roquero le dijo a García que Bono lo llamaría a su casa, era lo que los agentes de prensa llaman un phoner. Y eso de los phoner en los noventa tenía su trampa. “Son como la fe, uno cree sin ver”, explica García en su libro Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento. Y claro, uno iba a ciegas en esas conversaciones, sin tener la certeza de que la persona al otro del teléfono era en realidad el artista que te habían prometido, algo que ha cambiado radicalmente con el Zoom de estos tiempos.

Pero vamos al grano. García recién había lanzado sus cinco primeras preguntas y de pronto la comunicación comenzó a fallar, hasta que se cortó. Y eso, que no sabía a dónde llamar o cómo retomar la conversación, porque era la disquera la que lo había llamado a él. Y además era Bono, inalcanzable y excéntrico. García daba por perdida esa entrevista. Hasta que el roquero lo volvió a llamar, seis minutos después de que se cortara la primera llamada. Luego conversaron sin problemas. Bono se despidió al final y el periodista pudo finalmente recuperar la calma y respirar con tranquilidad.

Pasa. Los aparatos pueden ser una bendición para los entrevistadores o una condena.


Entrevista de Andreu Buenafente a Fernando García sobre su libro.

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